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MERCOSUR Y UNION EUROPEA LUCHAN CONTRA EL HAMBRE?
CHACO UNA MARCHA Y EL DOLOR QUE SE HACE CARNE EN TODO EL PAIS. CHACO CASO CECILIA I Gloria Romero, madre
Programa Sin Fronteras 18 de julio de 2023
· Problemas en el multiverso de Massa y los Kirchner La suba del blue y la falta de acuerdo con el FMI perturban al peronismo; la polarización con Bullrich busca fidelizar el voto cristinista, pero hay nerviosismo por los últimos sondeos Sergio Massa inventó a una épica del contrafáctico para resolver el dilema fundacional de su proyecto presidencial. ¿Por qué alguien habría de votar al ministro de Economía de un gobierno con más de 100% de inflación anualizada y sin dólares en las reservas? Sencillo: porque sin él todo hubiera sido muchísimo peor. Ese relato heroico, alentado por la propia Cristina Kirchner, esboza un multiverso rudimentario en uno de cuyos pliegues espacio-temporales Massa no asumía como ministro el año pasado, se desataba una hiperinflación y Alberto Fernández huía en helicóptero de la Casa Rosada, mientras el peronismo se derrumbaba, acaso para siempre. La campaña prescinde de la promesa futura y halla virtud en un desierto de logros pasados. Se completa el mensaje con la inyección del miedo a lo que podría pasar si gana una oposición de derecha que promete cambios desde la raíz. La realidad ha aparecido en las últimas horas para fastidiar los planes del peronismo unido. La trepada del dólar blue en la última semana y las dudas crecientes sobre la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) metieron a Massa en una turbulencia inoportuna. Un presente calmo es condición básica para el éxito del ministro/candidato. El camino de Massa hacia la boleta presidencial fue asfaltado con una minuciosa intervención en el mercado para congelar los dólares financieros. El doble propósito era llegar a la etapa decisiva con la ilusión de un veranito cambiario y de desaceleración inflacionaria. Mientras consiguió lo segundo –el último índice antes de las PASO marcó una baja de 7,8 a 6%–, la agitación del blue obliga al “ministro fullero” a volver a la mesa de apuestas. Desde Cristina hasta los principales empresarios del país escucharon a Massa decir hace más de un mes que era inminente el acuerdo puente con el FMI que garantizaría estabilidad durante la temporada electoral. Esto implicaría el giro de casi US$10.000 millones para cubrir los vencimientos comprometidos para este año. Pero las negociaciones se han complicado y una nube de versiones perturba a la City. El viaje a Washington de los funcionarios massistas Gabriel Rubinstein y Leonardo Madcur se confirma y se cancela casi a diario. Parece una metáfora de Aeroparque. “No voy a dejar que tengas rehenes allá”, cuentan fuentes de Economía que el ministro le dijo a la directora del FMI, Kristalina Georgieva, en uno de sus intercambios por Zoom. Solo autorizará la misión de sus delegados cuando la firma sea casi un trámite. Necesita de mínima una garantía de que al menos habrá refinanciación de los vencimientos de julio –US$2600 millones– sin exigencias de una devaluación ni de profundizar el ajuste fiscal antes de las PASO. “La semana que viene habrá novedades”, es el latiguillo repetido que suena a una revisión del “segundo semestre” de los años macristas. Todo un signo de cómo se ha acelerado la dinámica de crisis. A nivel local, el gobierno de Massa sondea la posibilidad de un nuevo dólar soja para despertar las liquidaciones del campo y contener la sangría de reservas. Se estudian también acciones para frenar el tipo de cambio informal antes de que se salga de control. Pero la clave reside en la negociación internacional. El FMI se mantiene firme en demandas que son incumplibles para el consenso de Unión por la Patria (UP). “La disyuntiva del staff es: ¿vamos a darles dólares frescos a cambio de nada y dejar que los quemen a 270 durante la campaña para sostener el valor del peso?”, explica un operador de Wall Street que sigue al detalle las tratativas. El sueño chino… Massa contraataca con el amago de tirarse a los brazos de China como nuevo prestamista de última instancia. Los yuanes que obtuvo en su reciente viaje a Oriente han servido para aguantar la negociación. ¿Serán suficientes para una jugada más osada? “Les doy a los chinos uno de los cuatro o cinco puntos que piden y ellos ponen la plata que necesitamos para cerrar el año. ¿Quieren obligarme a eso?”, es una frase que le atribuyen al ministro algunos de sus interlocutores habituales. Coquetea con la preocupación que causa en Estados Unidos la intención del régimen de Xi Jimping de quedarse con el manejo de tecnologías de comunicación, de asumir el control de la Hidrovía y de incrementar el vínculo con Argentina en materia de defensa. Hay otra burbuja del multiverso en el que Massa es capaz de dinamitar sus tan preciados lazos con el mundo occidental. El póker geopolítico se completa con la kirchnerización del candidato. El “peronista moderado” muestra versatilidad no solo para enamorar con palabras y lágrimas de emoción al votante de Cristina sino también para presionar a los burócratas de Washington. Se abraza efusivamente a Axel Kicillof –un cruzado antiFMI– y reflotó en sus discursos el sueño nestorista de “juntar los dólares para echar al Fondo de la Argentina”. El kirchnerismo mira con ansiedad los sacudones del mercado. Cristina confió en la tesis de Massa de que su candidatura presidencial iba a aportar sosiego durante el proceso electoral y le permitiría al peronismo ser competitivo después de la experiencia fallida de Alberto Fernández. Solo había que encapsular todo lo malo en la figura del Presidente, al que restaba pagarle con “un par de bancas”, como la propia vice alardeó en público. Fue Cristina la inspiradora del contrafáctico que alimenta la campaña oficialista. Ella le reconoció a Massa que agarró “una papa caliente” cuando asumió en el ministerio en agosto de 2022. Lo dijo en aquella incursión televisiva en la que había ilusionado a Wado de Pedro con la frase sobre los “hijos de la generación diezmada”. La jefa del kirchnerismo reforzó la tesis en el acto de inauguración del gasoducto de Vaca Muerta. Jugaron con Massa una suerte de tenis de elogios, con Alberto Fernández haciendo de red. Ella necesitaba mostrar claramente quién es “su” candidato. A Juan Grabois lo sentó en las primeras filas, pero no lo mencionó. Él sabe que su papel es amortiguar la salida de votos ideológicos del kirchnerismo hacia la izquierda y lo cumple con obediencia, sin incordiar. “Cristina le hizo ver que no debería fantasear con otra cosa”, advierte una fuente del Instituto Patria. Cerca de Massa son más tajantes: “Lo de Juan está bien; sirve lo que pueda retener en las PASO. Pero Máximo y La Cámpora no quieren que el tipo saque 10 o 15 puntos y después les vaya a cobrar por unos votos que no tiene”. Por eso, De Pedro es jefe de campaña y habrá una mimetización constante del aspirante presidencial con figuras identitarias del cristinismo. El Estado en pleno está a disposición del candidato, que reparte subsidios, préstamos, aumentos y promesas de inversión en una carrera contra reloj hasta la fecha en que la ley prohíbe mezclar actos de campaña con anuncios de medidas e inauguraciones. Un platita clásico. Todo vale para “defender la Patria”. La inestabilidad económica es el potencial factor disruptivo en la configuración de la alianza massista-kirchnerista. La buena sintonía funciona en las condiciones climáticas que prometió el ministro. Massa describe como “sólida” su relación con Cristina. “Me respeta porque la peleé en el poder, no como otros que la quisieron golpear en el piso”, suele decir, según fuentes de su entorno. La describe en una fase “muy pragmática”. Y sostiene que su vínculo fluye porque él la escucha y no mueve fichas sin antes anticiparle el movimiento. “El gran error de Alberto fue no haberla incluido. Le hicieron creer que si se mostraba cogobernando lo iban a tratar de títere. Al final desató una guerra interna inmanejable que lo condenó al fracaso”, resumen cerca del ministro. En la mesa del nuevo consenso peronista se resolvió la polarización con Patricia Bullrich. Revivir la grieta con el macrismo ofrece un lugar de encuentro acogedor para todos los actores de UP. En el cierre de la semana hubo, sin embargo, una pizca de autocrítica por cómo se ejecutó el plan. Los afiches que vinculaban a la candidata del “todo o nada” con Montoneros no cayeron simpáticos en las oficinas de “los hijos de la generación diezmada”. Y la ofensiva del Ministerio de Justicia contra la fundación de Patricia Bullrich se juzgó contraproducente, porque disparó un remanso de unidad entre las dos facciones que dividen a Juntos por el Cambio (JxC). Esa división es un “bien sagrado” para las esperanzas presidenciales de Massa. El autor de esa maniobra fue el ministro Martín Soria, un kirchnerista no reconocido. No faltó quien señalara a Alberto Fernández como responsable de “una sobreactuación”. Pero, ¿cómo explicar entonces la intervención de Ricardo Nissen, presidente de la Inspección General de Justicia (IGJ), que fue apoderado de Máximo y Florencia Kirchner en la causa Hotesur? El mensaje de las encuestas… Cuando apuntan a Bullrich no es por interés de que prevalezca en la interna del Pro. Massa suele decir que sus chances de ganar en un ballottage crecerían si Horacio Rodríguez Larreta fuera su rival. Como sea, es difícil jugar a meter goles en cancha ajena y el programa de campaña se ajusta a las urgencias. El primer partido son las PASO de agosto y ahí a Massa le apremia retener el núcleo duro de votos kirchneristas y asegurarse que Grabois no supere la barrera imaginaria de los 5 puntos. Con eso conseguiría muy probablemente ser el candidato con más votos a nivel individual. La polarización con Bullrich responde a esa lógica: proveer un mensaje de fácil codificación para el electorado de Cristina. Hay que parar al macrismo recargado “que viene por el ajuste salvaje, el recorte de derechos sociales y la represión”. Otra necesidad consiste en mantener a Javier Milei en el torneo. Es el ancla para que Juntos por el Cambio no pueda avanzar hacia un triunfo en primera vuelta. Hay que esperar en los días que vienen una catarata de alusiones del kirchnerismo al referente libertario. “Tenemos que evitar que lo invisibilicen”, dice una fuente del comando peronista. Las encuestas que consume Massa muestran que Milei no cayó tanto como le atribuyen otros analistas de opinión pública. La consultora en la que él más cree es Inteligencia Analítica, que fundó su cuñado Sebastián Galmarini. El último sondeo difundido por esa empresa le da 4,5 puntos de diferencia a JxC sobre UP, con Bullrich muy arriba de Larreta (24,8% a 9,5%) y Milei en casi 20%. A Massa lo ubica con 23,1% y a Grabois, con 6,7%. Un escenario así pone al ministro-candidato en la obligación de fortalecer su posición en la interna propia para terminar como el más votado en agosto y entrar con buenas expectativas a la campaña por la primera vuelta. Los números que analizan en distintos planos del oficialismo aún son poco alentadores. La intención de voto de la marca Unión por la Patria no se movió desde la definición de candidatos. Tiene un techo de 30 puntos en casi cualquier sondeo conocido. Intendentes del conurbano han expresado en privado su nerviosismo porque esperaban un impacto positivo que sigue sin ocurrir. En ese bastión del peronismo es donde Massa debe sacar una diferencia amplia para estar en carrera. En Santa Fe los postulantes para las decisivas PASO de este domingo admiten que tienen en cifras muy flojas a la oferta presidencial del oficialismo -que incluye al rosarino Agustín Rossi–. En Córdoba un Massa kirchnerizado no mueve la aguja. Y algunos sondeos que circulan entre dirigentes camporistas de la ciudad de Buenos Aires reflejan marcas nada despreciables de Grabois, un dirigente que tiene estructura porteña propia y despierta más pasiones en Palermo Hollywood que en González Catán. La concordia peronista florece en ese estado de palmaria fragilidad y se alimenta de una oposición invertebrada, incapaz de gestionar su condición de favorita. Por eso cualquier viento fuerte –como el inoportuno despertar del dólar– se asemeja a una amenaza existencial para el club de los patriotas que evitaron algo peor.
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- MERCOSUR Y UNION EUROPEA LUCHAN CONTRA EL HAMBRE?
- OTRA DURA DERROTA DEL KIRCHNERISMO
- La Izquierda Rentista S.A. Quienes proclaman la unión por la patria prefieren las autocracias a las democracias pues sus negocios no son compatibles con el Estado de Derecho y la división de poderes Cristina Kirchner odió a José López cuando lo vio ocultando bolsos con millones de dólares en un convento; aborreció a Martín Báez contando billetes con el rostro de Benjamin Franklin en La Rosadita y maldijo a Víctor Manzanares, su ex contador, cuando confesó como arrepentido. Detestó a quien filmó las cajas bancarias de su hija Florencia y abominó a Claudio Uberti por las valijas que entregó en Olivos. De la misma manera, Jorge Capitanich odió a Emerenciano Sena, su socio político, por el femicidio de Cecilia Strzyzowski justo en vísperas de elecciones. La lista de odios y enconos del kirchnerismo es interminable, tan larga como los negociados que la Justicia fue descubriendo a través del tiempo. En ambos casos, la aversión de aquella por aquellos y la inquina de este por aquel, pusieron en evidencia la contradicción entre sus discursos progresistas y las manifestaciones más crudas de su vulgar codicia. Cristina Kirchner lagrimeó por decepcionar a jóvenes militantes tatuados con su imagen en los brazos; Capitanich, por desengañar a alumnos de la Escuela Pública de Gestión Social del barrio Emerenciano que lo honran tanto como al Che Guevara. Pero no se puede tapar el cielo con un arnero. En tiempos de celulares, videocámaras y protocolos sobre origen de fondos, no bastan camisas rojas ni chombas del Eternauta para ocultar estafas cantando oíd mortales. Siempre habrá quien sorprenda con un sol naciente y pegue el grito sagrado. Néstor Kirchner no era ni fue un revolucionario de izquierda. No creía en la teoría de la explotación, ni en la alienación proletaria en el sistema capitalista. Era habilidoso para los negocios, supo amasar fortunas con la circular 1050 y obtener rentas disimuladas desde la intendencia de Rio Gallegos, la gobernación de Santa Cruz y la presidencia de la Nación. Con la perspicacia de un “trader” profesional manejó 962 millones de dólares en un banco suizo por regalías mal liquidadas a su provincia. Los hizo desaparecer con la destreza de un mago y diluir con pericia de alquimista sin que nadie le imputase delito alguno. “No fue magia”, dijo la viuda, admirada ante tanto talento, mientras recorría su holding hotelero salido de la nada. A partir de 2004, Kirchner quiso resguardar su estructura de provechos espurios con un giro a la siniestra. Con cinismo, explicó al gobernador Ramón Puerta, sorprendido por el inesperado viraje de su amigo a quien conocía bien diestro: “Ramón, ser de izquierda te da fueros”. Ese día nació La Izquierda Rentista S.A., nueva corporación de negocios, con domicilio en Santa Cruz y cuyo objeto social fue acumular poder para multiplicar dinero. La sociedad abrió su capital a militantes y nuevos simpatizantes, ampliando en forma transversal su base de adhesiones. Agrupaciones de derechos humanos, artistas e intelectuales, periodistas y cronistas recibieron acciones preferidas sin voto, pero con butacas en primera fila. Grupos identitarios, reclutados por consejo de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, obtuvieron acciones ordinarias con mucha voz y pocos votos. El resto del peronismo, sus gobernadores, intendentes, sindicalistas y dirigentes sociales, suscribieron opciones para especular en el mercado de futuros, sin asumir compromisos irrevocables. La idea innovadora que permitió reafirmar vínculos históricos, lograr amistades impensadas, unir opuestos contradictorios, disimular conflictos insolubles y consensuar disensos medulares fue la apropiación masiva de recursos públicos para todos los cuotapartistas, mediante empleos, contratos, subsidios, auspicios, pautas y embajadas. ¿Cómo no invocar a la patria, cuando provee sostén a esa unión entre argentinos? ¿Cómo no defenderla de acechanzas ajustadoras si sus dividendos hicieron prósperos a sus integrantes, leales a los desleales y amigos a los enemigos? Mientras los pagos estén al día, nadie despliega ideologías. Lo mismo dan los dólares del Fondo Monetario que los yuanes de la República Popular China: lo importante es seguir cobrando por tesorería. La Izquierda Rentista prefiere las modernas autocracias a las clásicas democracias, pues su business plan no es compatible con el Estado de Derecho, la división de poderes y la libertad de prensa. Cuando la patria es el otro, mejor ceder soberanía al imperio pekinés que someterse a auditorías en inglés. Sus integrantes más jacobinos no proponen la sociedad sin clases, sino subsidios de toda clase para perpetuar la pobreza administrando la riqueza. El pacto tácito para no ser expulsados del colectivo societario los obliga a soslayar valores morales y máximas sanmartinianas. Aunque se desgañiten con discursos principistas, olvidan los bolsos del convento; ignoran los dólares de La Rosadita; silencian las cajas de la hija Florencia; desconocen las valijas de Uberti y callan el femicidio de Cecilia en Chaco. Mientras respeten la omertá kirchnerista pueden discursear lo que quieran y hasta enfervorizarse denunciando a su propio gobierno. No sacarán los pies del plato para no perder sus alícuotas y terminar en la calle, sin un rublo, como le ocurrió a León Trotsky por insistir en la revolución permanente. Pero cuando los incentivos no están alineados para la producción y el trabajo, sino para la apropiación de lo público y la expoliación de lo privado, los recursos se agotan y la corporación rentista entra en crisis. Con inflación del 115%, pobreza del 50% y reservas negativas, la cesación de pagos la desarticula y sus integrantes ajustan cinturones para no romper la unidad hasta las elecciones. La liquidación se hará después, a precios de remate y cada cual se llevará a casa lo que pueda, como en los saqueos de supermercados. La izquierda marxista observa el final de la izquierda rentista con ansiedad, pues quizás llegue el momento de tomar revancha luego de tantos años de ser su furgón de cola dándole votos de forma gratuita. Esperan engrosar sus filas con arrepentidos de haber reemplazado el ABC de Nicolás Bujarin por aquella Carta Abierta que les abrió las billeteras, pero les cerró las molleras. Los rehabilitarán con ejercicios diarios de hoz y martillo luego de tanta molicie gastando de cajas oficiales. En cuanto a la patria, no debe ser defendida sino rescatada. Y no de enemigos externos, sino del uso particular de los bienes públicos. La patria es la historia común, los recuerdos compartidos, el idioma que hablamos, el humor que entendemos, los valores que nos emocionan. La patria recuperará su dignidad cuando desvincule su nombre de quienes la malversaron en provecho propio dejando un tendal de chicos con hambre, faltos de educación, en hogares desarticulados e inmersos en un mundo adulto de droga, violencia y desprotección.
DESAPARECIDAS EN DEMOCRACIA Y TRANSFORMADAS EN FEMICIDIO
2023, año en el que se registraron 152
2022, año en el que se registraron 252
2021, año en el que se registraron 231
2020, año en el que se registraron 251
2019, año en el que se registraron 252
2018, año en el que se registraron 255
2017, año en el que se registraron 251
2016, año en el que se registraron 254
2015, año en el que se registraron 286
2014, año en el que se registraron 225
2013, año en el que se registraron 295
2704 femicidios en la última década que primero fueron 2704 desaparecidas en democracia, de las cuales no se hace cargo el poder político de turno principalmente el peronkirchnerismo.
