MÁS POLICIAS, MÁS CÁRCELES Y MÁS PENAS ¿MÁS SEGURIDAD?
Columna de Opinión Dr. Gustavo Morales, Penalista de Tucumán.
Columna de opinion Dr. Gustavo Morales

“Vivimos atrapados en azul, atrapados en azul, atrapados en azul, ellos me protegen de ti, ¿de ellos quién me va a proteger?” (Ismael Serrano).

“Escribo como medio y arma de combate, que combatir es realizar el pensamiento” (Domingo Faustino Sarmiento).

En la provincia de Tucumán , el eslogan preferido del candidato a gobernador por el peronismo, Osvaldo Francisco Jaldo, es “tenemos seguridad porque hay más policías en la calle” (sic); una mayúscula mentira como la de su gigantografía a la par de quien aún hoy – esta vez , sólo en la intimidad- califica de “oflador”, o sea , de Juan Luis Manzur o la sonrisa sobreactuada en una paupérrima simulación a la “ Gioconda” o de actos masivos pero colmados tanto de pícaros como menesterosos, simultáneamente, que cobran un precio por concurrir y otro por actuar de clacs.

Lo cierto es el incremento cada vez más acentuado de los delitos contra la propiedad -incluso en la vía pública, en pleno centro de la capital-.
También aumentan las muertes, privaciones ilegítimas de la libertad y apremios ilegales por parte del personal policial a jóvenes de sectores desaventajados a quienes responsabilizan de todos los “males sociales”.

Como siempre, esta flagrante mendacidad se completa y complementa con otra cantinela de Jaldo en relación a la “construcción de una nueva cárcel”.
En este contexto macabro e irrisorio emerge un actor judicial que no sorprende , el magistrado de impugnación Carlos Santiago Caramuti, pues ingresa a esta trituradora de carne indigente que es el sistema penal, en la última dictadura cívico militar eclesial como funcionario, cuyo ideario se mantiene incólume y se refleja en la autoría intelectual de áquel en el precedente:

“Andrada, Jonathan”, según el cual “a medida que avanza el proceso el proceso un sujeto es más peligroso… especialmente cuando la pena en abstracto es elevada”; en fin, UN JUEZ INCOMPATIBLE CON LOS VALORES DE UNA DEMOCRACIA SOCIAL.
ASÍ, EN LA ACTUALIDAD, POR OBRA Y GRACIA DE HERR CARAMUTI, SE ENCUENTRAN ABARROTADAS LAS UNIDADES PENINTENCIARIAS Y COMISARÍAS.
ENTONCES…

Sucede que en las seccionales policiales hay varones y mujeres que, en realidad, comparten mucho más que las rejas.
Además, a escasos doscientos metros de la casa de (des)gobierno, el jefe de la comisaría más importante obliga a las detenidas a tener sexo- hasta habría embarazado a una de ellas- y a vender estupefacientes.
Ahora, estos hechos delictivos sólo lo ignoran Manzur, Jaldo y otras autoridades que detentan espacios de poder, aunque se trata de una praxis que cumple, por lo menos, dos años.

MIENTRAS TANTO, A PESAR DE LOS DISCURSOS OFICIALISTAS EMBUSTEROS, EL NARCOTRÁFICO EN ESTA GEOGRAFÍA HUELE A TRES P: POLÍTICA – POLICIA- POBREZA.
LAS ESCUELAS PARECEN CADÁVERES ARQUITECTÓNICOS Y LA EDUCACIÓN PÚBLICA ES ESCUALIDA.

Los hospitales carecen de insumos básicos y los pacientes se agolpan, sin ser atendidos, generándose montañas humanas de excluidos; en algunos casos, hasta el advenimiento de la muerte.
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La oposición- por “derecha” e “izquierda”- repite la nómina de fracasados aunque sólo modifican el acceso a los cargos – verbigracia, los radicales José María Canelada y Silvia Elias de …-, en una MAGNÍFICA LECCIÓN DE INMORALIDAD

Párrafo aparte para el hijo del condenado genocida Antonio Domingo Bussi, el mesiánico “Ricardito” que sólo promete balas porque su único aprendizaje gira en torno de la violencia- en particular, la verde oliva.

El pueblo es la víctima de estos facciosos y facinerosos porque debe soportar desde avatares económicos hasta ataques delincuenciales.
Se multiplican las taperas y, al mismo tiempo, con idéntica velocidad, enfermedades que se suponen erradicadas.

Una encerrona de la que se sale únicamente con eficaces políticas públicas en educación, salud, vivienda y esparcimiento, pero…
Cobran renovado valor las palabras de un intelectual, aunque de origen peruano, José Carlos Mariategui para quien: “No es posible democratizar la enseñanza de un país sin democratizar su economía y sin democratizar, por ende, la superestructura política”.

La problemática de raíz estriba en qué modelo de democracia se pretende una transformación radical o, por el contrario, en el diseño de un paradigma superador de aquella.
Es que sigue vigente la enseñanza de Marx pues “LA DESVALORIZACIÓN DEL MUNDO HUMANO CRECE EN RAZÓN DIRECTA DE LA VALORIZACIÓN DEL MUNDO DE LAS COSAS”
DR. GUSTAVO MORALES
MP 3924
Abogado Penalista


