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Apareció muerta la docente Nancy Godoy buscada en Corrientes

EL SILENCIO DE LOS CAMPOS, EL GRITO DE LA PATRIA

Apareció muerta la docente Nancy Godoy buscada en Corrientes

EL SILENCIO DE LOS CAMPOS, EL GRITO DE LA PATRIA

Hoy nos toca abrir este espacio con el alma encogida, con esa amargura honda que nos dejan las noticias que nunca quisiéramos redactar ni pronunciar al aire. La República Argentina vuelve a vestirse de luto, a golpearse el pecho frente al espejo roto de su propia desidia. Este miércoles 28 de octubre de 2026, la peor de las sospechas se hizo finalmente tragedia: en una zona rural de difícil acceso en el departamento de Esquina, provincia de Corrientes, fue hallado sin vida el cuerpo de la docente rural Nancy Estela Godoy, de 52 años.

Más de tres semanas de agonía, de silencio oficial, de rastrillajes entre bañados, montes y caminos anegados; más de veintiún días de una incertidumbre desesperante para su familia, para sus colegas y para toda una comunidad educativa que se negaba a creer lo inevitable. Nancy había sido vista por última vez el pasado 7 de octubre, cumpliendo con su vocación en la Escuela Rural N.° 626 del paraje El Malezal. Su regreso estaba previsto para los días posteriores, pero nunca más volvió a su hogar.

Hoy el cuerpo de Nancy fue encontrado semisumergido en un viejo potrero. Y con este hallazgo trágico, se abre paso la verdad judicial que marca un giro irreversible en la causa. El Ministerio Público Fiscal de Corrientes avanza firmemente bajo la hipótesis principal de un femicidio.

¿Y qué nos muestra el expediente judicial hasta el momento? Una trama de encubrimientos y responsabilidades que estremece. Hay cinco personas detenidas e imputadas en el marco de la causa: capataces y peones rurales de la zona, vinculados directamente al predio de la estancia donde funcionaba el establecimiento educativo. Entre ellos, individuos señalados como coautores de femicidio —como Ireneo Felipe Zarza y Felipe Dionisio Sandoval—, además de otras personas procesadas por homicidio simple en calidad de coautoría y falso testimonio. La fiscalía recolectó indicios lapidarios: prendas quemadas cerca de los puestos de residencia, contradicciones flagrantes y elementos probatorios que comprometen de manera drástica a los aprehendidos.

Pero detenernos únicamente en el desglose judicial de este crimen atroz sería caer en la trampa de ver el árbol y tapar el bosque. Lo que le ocurrió a Nancy Estela Godoy no es un rayo en cielo sereno ni un hecho aislado producto del azar. Es la manifestación más cruel, brutal y descarnada de una problemática estructural que carcome a la República Argentina: la escalada alarmante de la inseguridad y los femicidios, una epidemia silenciosa que el poder político parece mirar con peligrosa indiferencia.

Hablemos con nombre y apellido de los verdaderos olvidados de este país: los docentes rurales. Esos maestros y profesores que cargan sobre sus espaldas la patriada de educar en los confines de la patria, allí donde el asfalto se termina, donde la señal telefónica es un lujo inaccesible, donde los caminos se transforman en trampas de barro y donde el Estado provincial brilla por su total y absoluto abandono.

La provincia de Corrientes, en este caso particular y doloroso, exhibe de manera obscena las costuras rotas de su sistema de protección ciudadana y rural. ¿Quién cuida a los docentes en el medio del campo? ¿Quién patrula los parajes olvidados? ¿Qué garantías institucionales tiene una mujer que se internamsemanas enteras en una escuela de frontera agrícola para enseñar a leer y escribir? La respuesta duele: absolutamente ninguna. Los docentes rurales conviven a diario con la desprotección, la intemperie institucional y la vulnerabilidad más extrema, convertidos en blancos fáciles de la desidia y de la violencia machista que impera en zonas liberadas por la inacción del Estado.

Y que nadie se equivoque ni intente circunscribir esto a un drama correntino. Lo que pasó en Esquina se replica, como un calco maldito, en cada una de las provincias argentinas. Desde los rincones más profundos del Litoral hasta la Patagonia, las escuelas rurales son islas de sacrificio sostenidas únicamente por el amor pedagógico de sus docentes, mientras los gobiernos provinciales y nacionales recortan presupuestos, ignoran las demandas de seguridad y miran hacia otro lado.

El femicidio de Nancy Godoy es una herida abierta en la conciencia colectiva de la Nación. Es la prueba de que un país que abandona a sus maestros en la soledad del campo es un país que se vacía de futuro y de humanidad.

Desde este estudio de FM Cosmos 90.1, exigimos justicia pronta, severa y ejemplar para Nancy. Que caigan todos los responsables materiales y encubridores, sin privilegios ni amiguismos políticos. Pero por sobre todas las cosas, exigimos que de una vez por todas se termine la desidia oficial y que la seguridad y la vida de quienes educan a nuestros hijos dejen de ser una variable de ajuste en la agenda del poder.

Yo soy Ricardo Huarte, y esto es Sin Fronteras... ustedes saquen sus propias conclusiones.

Fuente: www.fmcosmos.net.ar

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